Ocho lugares para descubrir El Piedemonte Andino-Amazónico | WWF

Ocho lugares para descubrir El Piedemonte Andino-Amazónico

Posted on
06 abril 2018


Entre Putumayo y Caquetá, justo donde la cordillera de los Andes se encuentra con la selva amazónica, se esconde uno de los grandes destinos naturales del país. ¿Por dónde empezar?*

*
Artículo publicado originalmente en la Revista WWF-Colombia: una herencia para el mundo. Edición número 01

 
1. Laguna de la Cocha

A solo 40 minutos de Pasto, en el corregimiento de El Encano, hay un punto obligado para empezar a recorrer el piedemonte Andino-Amazónico: la laguna de la Cocha, uno de los humedales naturales más grandes del país. Este fue el primer sitio RAMSAR de Colombia y es reconocido como un humedal de importancia internacional por sus características excepcionales de biodiversidad. La Cocha, a 2.680 metros de elevación, sorprende en todos sus rincones: en el embarcadero con sus casas de colores y pequeñas embarcaciones; en la isla La Corota, protegida bajo la categoría de Santuario de Flora y Fauna, y en las reservas de la sociedad civil. Algunas de las actividades disponibles son los paseos guiados por la laguna, la pesca deportiva, el senderismo y el camping.



Arriba, los páramos donde se unen Putumayo y Nariño. © Javier La Rotta / WWF-Colombia​

2. Los páramos azonales del sur de Colombia

En el trayecto entre los departamentos de Putumayo y Nariño nos encontramos con un fenómeno particular: páramos que están a alturas relativamente menores para estos ecosistemas (como los 2.500 y 2.800 m s. n. m.). Esto nos permite disfrutar de bosques de niebla y alto andinos,  acompañados por la vegetación característica de páramo, sin sufrir los síntomas que nos impone la altura cuando nuestros organismos están desacostumbrados a ella. Cuando nos adentramos en ellos, nos encontramos con venados o con marcas de dantas y osos, especies sombrilla de la zona.


3. Valle de Sibundoy

Si existiera la categoría de ‘turismo mágico’, el Valle de Sibundoy estaría en la lista de sus mejores destinos. Montañas cubiertas de bosque rodean este espacio, donde las tradiciones ancestrales indígenas se mantienen en contraste con una arraigada cultura campesina. Allí es posible visitar a los taitas del pueblo inga y kamentsá y asistir a algunas de sus ceremonias. Las artesanías hechas con chaquiras son emblemáticas de la región y vale la pena buscar sus tradicionales sayos. El Valle está conformado por cuatro municipios aledaños: Santiago, Sibundoy, San Francisco y Colón.


El proceso de creación de telares indígenas en el Valle de Sibundoy. © Javier La Rotta / WWF-Colombia​


4. Los termales y la ecoaldea de Colón

Sus aguas, provenientes del volcán Patascoy y con temperaturas entre 38 °C y 45 °C, hacen de los termales de Colón un lugar irresistible para mitigar el estrés de la ciudad. Una buena opción para disfrutarlos es el Centro Turístico Ambiaku, cuyo nombre significa ‘agua medicinal’ en lengua nativa. En Colón, también se puede visitar la ecoaldea o reserva Cuna de la Danta, dirigida por la Fundación Campesina Kindicocha, que ofrece enseñanzas acerca de bioconstrucción con materiales como la guadua.

5. El río Pepino y el CEA

A tan solo 15 minutos de Mocoa se encuentra el río Pepino, recomendado por los lugareños para tomar un buen baño entre cascadas y piscinas naturales. Luego, a solo cinco minutos de allí, está el CEA, un espacio de restauración y conservación en el que podemos observar una amplia muestra de fauna y flora amazónica. Imprescindible visitar su Maloca, ubicada en la mitad de un lago lleno de pirarucús y tortugas.


6. Paisajes productivos en Puerto Asís

Durante décadas, los cultivos ilícitos fueron la actividad principal en las zonas rurales del municipio de Puerto Asís, a dos horas de Mocoa. Sin embargo, algunos campesinos han empezado a transformar sus fincas para apostarle a alternativas productivas legales y sostenibles. Vale la pena visitar estos proyectos, en los que se está sembrando, por ejemplo, pimienta orgánica, asaí o piña, o en los que se han desarrollado pozos de cultivo de cachama, uno de los más solicitados pescados locales.

7. La Marginal de la Selva

Es verdad: una carretera no suena como un destino turístico interesante. Sin embargo, la Marginal de la Selva promete un verdadero road trip por la puerta de la Amazonia colombiana. Hasta hace relativamente poco era impensable recorrer esta ruta debido a la presencia de actores armados. Hoy, es un verdadero placer visual viajar, con cámara en mano, entre Puerto Asís y San José del Fragua. Una de las paradas obligadas del recorrido es el Portal de Fragüita, el lugar donde la espesa vegetación selvática crece entre dos paredes altísimas de roca para dar paso a las cristalinas aguas del río Fragüita, como si una montaña hubiera sido partida en dos.

8. El río Fragua Chorroso

La pregunta acerca del mejor sitio para visitar en San José del Fragua tiene una única respuesta para los lugareños: el río Fragua Chorroso. Y no es gratuita su buena reputación: tiene las aguas más cristalinas y frías del departamento de Caquetá y varios balnearios en su recorrido. Algunos de los más interesantes son: el Charco el Silencio, llamado así por la calma de sus aguas; Las Lajas, con aguas profundas y playas con sombra natural por la vegetación; y el Charco del Puente del río Fragua Chorroso, donde clavadistas se lanzan a una altura aproximada de 20 metros.


© Javier La Rotta / WWF-Colombia
 
¿Y PARA COMER?
 
  • Tacacho: plátano macerado con chicharrón y guiso.
  • Ají de maní: maní tostado con las menudencias de gallina y ají amazónico.
  •  Maito: pescado envuelto en hoja de bijao con tomate, cebolla, cimarrón y sal.
  • Patacones hamburguesa: en esta versión, se cambia el pan por patacones.
  • Jugo o guarapo de caña: extracto de la caña de azúcar con limón.
  • Tapado de pescado: envuelto en hojas de plátano, el pescado se tapa con arena y encima se pone carbón vegetal encendido.
  • Watsimba: almidón usado para preparar tortas, galletas o coladas.
  • Cuy asado: pequeño roedor criado en campo y asado a la brasa.
  • Pescados locales: entre ellos, bagre, sábalo, pirarucú, bocachico y dorado.
  •  Melcocha de maní: dulce artesanal elaborado con panela y maní.
  •  Tomate chimbalo: tomate amazónico con el que se prepara jugo y vino.
 
Frutos Amazónicos

Maco, caimo, arazá, copoazú, cocona, asaí, sachainchi, inchi, canangucha o buriti, camu camu, uva caimarona, mango amazónico o cancharana. Todo suena rarísimo a los oídos citadinos, pero ese es el encanto: en la amazonia descansa un universo de sabores frutales por descubrir.


© Javier La Rotta / WWF-Colombia​


Artículo publicado originalmente en la Revista WWF-Colombia: una herencia para el mundo. Edición número 01

-------

Suscríbete a nuestro boletín de noticias:
 
Recibirás información sobre nuestros proyectos y campañas