20 años en Paraguay | WWF

20 años en Paraguay

© Daniel Ermakoff / WWF-Paraguay

La oficina de WWF en Paraguay abrió sus puertas el 4 de abril de 2000 para realizar trabajos de conservación en el Bosque Atlántico, uno de los biomas más degradados y fragmentados del mundo.

El trabajo en Paraguay inició como un pequeño Proyecto País y desde entonces se ha ampliado para convertirse en una Oficina País en 2012, con proyectos en 4 ecorregiones que comprenden un sorprendente nivel de biodiversidad: Bosque Atlántico, Chaco, Pantanal y Cerrado. Paraguay es también muy rico en agua dulce, formando parte del sistema del Río de la Plata, siendo rodeado por sus dos afluentes más grandes; los ríos Paraná y Paraguay, y atravesado también por numerosos ríos y arroyos más pequeños que forman importantes sistemas de aguas y humedales. Bajo el Bosque Atlántico, Paraguay comparte con Brasil, Argentina y Uruguay el Acuífero Guaraní, uno de los mayores acuíferos de agua dulce del mundo. Así como el trabajo en esta parte del mundo es desafiante, es igual de emocionante y satisfactorio. Cuando atravesamos la ecorregión del Chaco podemos encontrar un bioma único con dos ecosistemas muy diferentes y próximos entre sí: el Chaco seco-xerofítico y el vasto humedal, que junto con el Pantanal forman el extenso sistema Chaco-Pantanal. Paraguay está rodeado por tres países mucho más grandes, Argentina, Bolivia y Brasil. Sin embargo, las culturas, personas y comunidades en Paraguay son diversas y distintas, manteniendo la cultura asociada con un idioma popularmente conocido como Yopará; una mezcla de guaraní y castellano.

 

El foco principal de WWF-Paraguay incluye casi todas las prácticas definidas por la Red WWF, como la práctica relacionada a Bosques que ha sido trabajada desde los inicios de WWF-Paraguay, conectando importantes bloques forestales y creando corredores de biodiversidad para recuperar los servicios ambientales que este ecosistema proporciona como unidad paisajística, enfocado en la biodiversidad, el agua, el suelo y la regulación climática.

Nuestro enfoque también incluye producción y mercado, trabajando en lo posible con entidades financieras que están acelerando el desarrollo de Paraguay y creando una demanda de commodities nunca antes vista en la historia de este pequeño país. La sostenibilidad es clave en nuestro trabajo con el sector productivo y las corporaciones en Paraguay. Sin embargo, todavía hay pocas compañías que realmente orientan sus transacciones considerando las tres áreas de la sostenibilidad: económica, ambiental y social.

Las organizaciones ambientales enfrentan un gran reto en estas áreas, porque por un lado se continúa necesitando una verdadera planificación del uso de la tierra y su distribución equitativa y una política de gobierno que tenga en cuenta el verdadero significado de la sostenibilidad y; por otro lado, se debe crear productos que puedan ser vendidos en mercados internacionales. Fundamentalmente, se necesita mejor tecnología para producir más con menos y evolucionar hacia una cultura de inclusión real para todos. Por último, pero no menos importante, Paraguay tiene una deuda vergonzosa con varias comunidades indígenas que han sido, y siguen siendo desplazadas en nombre del desarrollo y el progreso.

Como país, aún tenemos numerosas variables significativas y potencialmente conflictivas que deben ser incluidas en nuestra evolución como nación y región a fin de respetar, preservar y mantener la diversidad en todos sus aspectos.

Conoce más de las acciones de WWF en Paraguay aquí.

© Ismael Torres / WWF-Paraguay

En estos 20 años, WWF ha impulsado iniciativas en todas las Ecorregiones del Paraguay. El equipo técnico, científico y administrativo de la organización trabaja desde las distintas aristas de la sostenibilidad en: mitigación y adaptación al cambio climático con comunidades indígenas, el gobierno y la sociedad civil en general; promoviendo la conservación de la biodiversidad de la región; apoyo al ordenamiento territorial trabajando con municipios del Chaco; en desarrollo y consolidación de la producción sostenible con empresas de pequeña, mediana y gran escala; desarrollo de capacidades en el sector público para incorporación de herramientas tecnológicas para prevención de incendios y alerta temprana de deforestación; promoción de proyectos sostenibles financiables, entre otras actividades.