Dietas basadas en el planeta, una revolución en nuestra alimentación

Posted on
02 julio 2022





*Contenido originalmente publicado en BIBO.

El actual sistema alimentario se ha convertido en una de las amenazas para el planeta, pues según un informe de WWF, este es responsable de la emisión del 27% de gases de efecto invernadero. Sin embargo, esta es solo una de las consecuencias negativas que tiene la forma en la que producimos y consumimos alimentos sobre el planeta.

Además de emplear el 69% del agua dulce existente y el 34% de la tierra, nuestro actual sistema alimentario ha traído consigo otras problemáticas como la pérdida de biodiversidad, la deforestación tropical y el uso de hábitats naturales como terrenos de cultivo y de ganadería. El alto consumo de productos de origen animal y la sobreexplotación de alimentos como el maíz o el arroz, han hecho del sistema alimentario el principal impulsor de la pérdida de biodiversidad.

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Por ello una transformación en nuestra alimentación es necesaria para revertir la pérdida de biodiversidad, reducir las emisiones de carbono asociadas a nuestra alimentación y a la vez, mejorar la salud humana y alimentar a una población que va en aumento con unos altos niveles de desnutrición.
 

¿Qué son las dietas basadas en el planeta?



Al adoptar una dieta basada en el planeta es posible reducir la mortalidad prematura y obtener grandes beneficios nutricionales.           © David Bebber

Frente a este panorama las dietas basadas en el planeta se han convertido en una de las alternativas más prometedoras para revertir los efectos que tiene nuestra alimentación sobre la naturaleza. Según WWF, una dieta basada en el planeta puede llegar a disminuir hasta en un 30% las emisiones de gases de efecto invernadero, reducir la pérdida de biodiversidad en un 46% y mejorar el uso agrícola de la tierra en un 41%.

Pero ¿a qué nos referimos cuando hablamos de dietas basadas en planeta? Según el informe de WWF “Revirtiendo la curva: el poder restaurativo de las dietas basadas en el planeta”, estas consisten en patrones de consumo con altos beneficios para la salud humana y bajos impactos ambientales. Se trata de usar ingredientes sostenibles y saludables producidos dentro de los límites planetarios. Uno de los ejes fundamentales de este tipo de alimentación consiste en su capacidad de adaptarse a los contextos locales, es decir, a las necesidades y posibilidades de cada región.

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Desde soluciones localizadas, este tipo de alimentación busca la inclusión de alimentos sanos producidos dentro de los límites planetarios, con el fin de impulsar la agrobiodiversidad y reducir el sobreconsumo de ciertos tipos de comida, impulsando así la agrobiodiversidad. Según el informe de WWF, la evidencia ha demostrado que la reducción del excesivo consumo de alimentos de origen animal, a causa del incremento del consumo relativo de alimentos de base vegetal, rinde beneficios tanto ambientales como de salud, representando ventajas para todos los actores involucrados.
 

Beneficios del consumo de plantas


Las ventajas que trae el consumo de alimentos de origen vegetal producidos en contextos locales son múltiples. Además de sus beneficios para la salud humana, como la reducción de la mortalidad prematura y la obesidad, las dietas basadas en el planeta contribuyen a revertir la pérdida de la naturaleza, detener la deforestación y reducir las emisiones de CO2.

¿Cómo? Al consumir dietas más saludables y sostenibles con el medioambiente, podemos desocupar terrenos agrícolas y de pastoreo para utilizarlo con otros fines como la siembra de árboles y la restauración de ecosistemas, contribuyendo así a la captura de carbono. Este es un aspecto destacado en los informes del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (conocido por sus siglas en inglés como IPCC), donde se ha subrayado la necesidad de reducir las presiones sobre los suelos a través de cambios en la producción y el consumo de alimentos.

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Optar por este modo de consumo trae consigo beneficios para nuestros sistemas de alimentación, pues estos dependen de la biodiversidad para acciones como la polinización, el mantenimiento de suelos saludables, el control de plagas y regulación del agua, por lo cual la revertir la pérdida de biodiversidad a través del consumo de más alimentos de origen vegetal es esencial para alcanzar la seguridad alimentaria.

Ahora bien, las dietas no son suficientes por sí solas para revertir la curva de los impactos negativos del actual sistema alimentario a nivel global, pues se requieren de grandes compromisos por parte de gobiernos y entidades internacionales para afianzar prácticas de producción más sostenibles. Sin embargo, algunos cambios en nuestro menú diario pueden revolucionar el futuro de la alimentación.