WWF insta a fortalecer sistemas de prevención para los incendios en el Pantanal

Posted on
12 noviembre 2021


  • En el Día del Pantanal, WWF llama a los tomadores de decisión a realizar acciones para prevenir el fuego y restaurar una de las zonas más afectadas por la emergencia. 
  • Se estima que más de 2 millones de hectáreas del humedal continuo de agua dulce más grande del mundo sufren el impacto de las quemas.
Asunción, 12 de noviembre de 2021.- En el Día del Pantanal, WWF insta a los gobiernos y tomadores de decisión de distintos sectores a fortalecer e incrementar las acciones y desarrollar políticas públicas para prevenir los incendios forestales y restaurar las áreas afectadas por el fuego en este paisaje. 
 
Este 2021 la temporada de incendios ha dejado un estimado de más de 2 millones de hectáreas afectadas de bosques y otras formas vegetales en la ecorregión del Pantanal, el sitio Ramsar continuo más grande del mundo. Las actividades antrópicas (chaqueo, conversión, cacería, etc.) con fuertes sequías y las altas temperaturas registradas fueron algunas de las causas que inciden en los fuegos en este humedal, compartido por Bolivia, Brasil y Paraguay. 
 
Los incendios en las dimensiones y frecuencia que se han visto en los últimos años, ocasionan un gran desequilibrio en la fauna y flora del Pantanal. La pérdida de la biodiversidad es alarmante. Miles de animales mueren o resultan heridos por el contacto directo con el humo y las llamas, o sufren una destrucción generalizada de su hábitat, lo que se suma a la falta de agua y alimento. Según encuestas realizadas por investigadores de la región, el bioma tiene 2.000 tipos de plantas y es hogar de varias especies de aves (582), mamíferos (132), reptiles (113) y anfibios (41). 
 
Las personas también están en riesgo, en especial los pueblos indígenas y las comunidades locales.  La destrucción de los bosques y pastizales, la contaminación de las fuentes de agua y la disminución del acceso a alimentos debido a los incendios pone en peligro sus medios de vida. A estos se suman enfermedades respiratorias y estomacales debido a la contaminación del agua y se presenta la necesidad de evacuar a las familias a zonas más seguras. El cambio climático y sus potenciales consecuencias como inundaciones y sequías ponen en constante peligro a los habitantes locales en situación de vulnerabilidad.  
 
“Los incendios registrados en los últimos años, sumados a los cada vez más visibles impactos del cambio climático, nos han demostrado la importancia de tomar acciones oportunas no sólo para detener sus consecuencias, sino también para prevenirlos y generar capacidades frente a esta emergencia, que está poniendo en riesgo a la naturaleza y las personas”, comentó Roberto Troya, Director Regional de América Latina y el Caribe de WWF.  
 
Las causas que originan los incendios están asociadas a distintos factores, entre ellos, un modelo económico que transforma las áreas naturales, reduciendo su capacidad para resistir al fuego y utiliza en muchos casos las quemas intencionales de residuos remanentes de la deforestación para la limpieza de espacios para cultivos o pasturas. Esto, a su vez, tiene su origen en políticas públicas inadecuadas o mal implementadas, la falta de conocimiento y acceso a tecnología para la gestión del fuego, la ausencia de acciones preventivas antes de la temporada de quemas y factores climáticos exacerbados por el cambio climático.
 
A lo anterior se suman los fuegos transfronterizos, como ocurre en el Pantanal: incendios que se originan en Brasil, Bolivia o Paraguay, pasan fácilmente de un país a otro, demostrando que esta emergencia no tiene fronteras y es un desafío trinacional. 
 
Ante esta problemática, WWF insta a los gobiernos de la región a transitar hacia un modelo productivo de menor impacto ambiental, así como a generar y aplicar políticas públicas que disminuyan las tasas de deforestación, pongan en práctica mecanismos de control eficientes y busquen la resiliencia de las comunidades al cambio climático. 
 
También llama a fortalecer la gestión de riesgos en áreas protegidas, incorporar sistemas de respuesta ante desastres, prohibir la transformación definitiva de áreas afectadas por los incendios, e iniciar la restauración de las áreas impactadas de manera inmediata.
 
Es importante que los países encuentren espacios de diálogo para coordinar acciones transfronterizas en ecorregiones compartidas, como el Pantanal, donde el fuego no tiene fronteras y requiere una atención conjunta.  Los países deben asegurar la protección y atención de las necesidades de comunidades indígenas afectadas por los incendios, que se encuentran en zonas de riesgo y motivar la creación y fortalecimiento de las alianzas público-privadas que permitan escalar los esfuerzos de prevención, respuesta y recuperación ante desastres”, mencionó Jordi Surkin, Coordinador del Gabinete de Conservación de WWF para América Latina.  
 
En la coyuntura actual, en la que los países planifican los modelos de reactivación económica, tenemos la oportunidad de considerar una transición verde y justa, con una mayor inversión en modelos de desarrollo sostenible y resilientes”, añadió. 
 
En Bolivia, las áreas protegidas más afectadas se encuentran en el Pantanal.
 
Bolivia registra este año más de 3.4 millones de hectáreas afectadas1 por los incendios. El Área Natural de Manejo Integrado San Matías, hogar de la paraba azul y la segunda área de mayor extensión en el país, registró más de 900.000 hectáreas quemadas por el fuego2. En esta área protegida, ubicada en el Departamento de Santa Cruz, en la frontera con Brasil, se registraron incendios por más de tres meses. Por otro lado, en el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Otuquis, que comparte la frontera con Brasil y Paraguay y donde se registraron 120.000 hectáreas afectadas, el fuego se traslada de un país a otro, sin reconocer fronteras. 
 
El Pantanal Brasileño reduce la cifra de áreas afectadas.
 
Aunque los incendios han sido de magnitud, el Pantanal Brasileño ha registrado una disminución en comparación al 2020, según datos del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (INPE). De enero a septiembre de 2021, se quemó el 9,08% (1.3 millones de hectáreas) de esta ecorregión, mientras que en 2020 la cifra sobrepasó las 3.2 millones de hectáreas, equivalente al 22%. 
 
Sin embargo, el mes de septiembre de este año alcanzó un pico de incendios en el bioma, superando en un 161% la superficie quemada en agosto (835.400 hectáreas registradas en septiembre de este año frente a las 319.6000 de agosto del 2021).  
 
Paraguay duplica el número de focos de calor 
 
Áreas de alto valor de conservación, paisajes productivos y zonas pobladas fueron afectadas por el fuego debido principalmente a las olas de calor y la contingencia climática, hidrológica y agropecuaria. Sólo en julio se duplicaron los focos de calor registrados en este mes, en comparación con el promedio de los últimos 10 años anteriores3.  
 
El Departamento de Alto Paraguay en la Reserva de Biosfera del Chaco y área de influencia del Área Silvestre Protegida Cerro Chovoreca fueron los más impactados por los incendios, originados por fuegos transfronterizos como los que ingresan desde el Departamento de Santa Cruz en Bolivia. También se registraron focos de calor en el Área de Reserva para el Parque Nacional Río Negro, cercanos a Bahía Negra. En la Región Oriental La Reserva para Parque San Rafael, en el Departamento de Itapúa, conocida también como el Tekoha Guasu del Pueblo Mbyá Guaraní, y la Reserva Guyra Retã de Guyra Paraguay, fueron centro de un incendio forestal de gran magnitud. 

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1 Informe FAN, al 15 de Octubre de 2021
2 Ídem. 
3 https://www.wwf.org.py/informate/publicaciones/?uNewsID=352996


Para mayor información:
Andrea Cabrera. Comunicación WWF-Bolivia, acabrera@wwfbolivia.org
Iara Duarte, Comunicación WWF-Paraguay, iduarte@wwf.org.py
Gabriela Yamaguchi, Comunicación WWF-Brasil, gabrielayamaguchi@wwf.org.br
 
Acerca de WWF
WWF es una organización conservacionista independiente, con más de 35 millones de seguidores y una red mundial activa en casi 100 países. Nuestra misión es detener la degradación del entorno natural del planeta y construir un futuro en el que las personas vivan en armonía con la naturaleza, conservando la diversidad biológica del mundo, asegurando que el uso de los recursos naturales renovables sea sostenible, y promoviendo la reducción de la contaminación y el consumo desmedido.